{{ current + 1 }}/{{ total }}

Los símbolos de la República de Rusia

Se suponía que los nuevos símbolos del Estado serían elegidos y ratificados por la Asamblea Constituyente, considerándose temporales hasta ese momento los símbolos adoptados como estatales por el Gobierno provisional. Esta decisión fue tomada por el Gobierno provisional durante la sesión del 6 (19) de mayo de 1917.

Los proyectos de escudo fueron estudiados por la Comisión para las cuestiones de arte. Fue creada a iniciativa y bajo la dirección de Maksim Gorki (sus asesores eran Aleksandr Benois y Nikolái Roerich). La Comisión colaboraba con el Gobierno provisional y el Sóviet de Petrogrado.

El escudo de la República de Rusia  / Wikimedia
El escudo de la República de Rusia / Wikimedia
{{ current + 1 }}/{{ total }}

A principios de abril la Comisión presentó al Gobierno provisional un proyecto del ilustrador Iván Bilibin que 'devolvió' al águila bicéfala su aspecto bizantino, privándola de coronas y de otros atributos reales. El Gobierno provisional aprobó este emblema como sello. Posteriormente, fue utilizado por varias autoridades antibolcheviques durante la Guerra Civil y, en ciertos casos, por las autoridades soviéticas hasta julio de 1918 (cuando la institución no disponía del emblema soviético).

De la aprobación de los nuevos símbolos estatales se encargaba el Consejo jurídico del Gobierno provisional. Este organismo evaluaba jurídicamente las actividades del Gobierno provisional. En el Consejo no había socialistas y es probable que a ello se debiera, en parte, el hecho de que la única diferencia entre los símbolos de la República de Rusia y de la zarista residiera en detalles. Además del águila bicéfala modificada, el Consejo también ratificó el tricolor blanco, azul y rojo como símbolo del Estado. Del tricolor quitaron al águila bicéfala, que fue introducido como elemento obligatorio en 1914.

{{ current + 1 }}/{{ total }}

El cambio más radical en los símbolos estatales lo experimentó el himno, que antes de la revolución era el 'Dios salve al Zar'. Los entusiastas propusieron al Gobierno provisional muchas variantes de posible himno, por ejemplo, la canción 'Hey, ¡tirad!'. El poeta Valeri Briúsov proponía organizar un concurso para elegir el mejor himno de la nueva Rusia.

Finalmente el himno pasó a ser la Marsellesa, pero con un texto original, no la traducción del revolucionario naródnik Piotr Lavrov. Fue precisamente con esta canción con la que recibieron a Lenin cuando regresó a Rusia.